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POR NUESTROS COMPAÑEROS MUERTOS EN ENFRENTAMIENTOS, POR LOS SECUESTRADOS Y DESAPARECIDOS, MIENTRAS REALIZABAN EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO, POR LOS VETERANOS NO RECONOCIDOS, POR UN RECONOCIMIENTO
HISTÓRICO A LOS COMPAÑEROS DE MALVINAS, POR QUIENES SOBREVIVIMOS.


JUEVES 17:00 a 19:00 HORAS-AM 740 RADIO REBELDE


Realizan La Voz de los Colimbas...


Gustavo Capra y Ricardo Righi.




Nosotros podríamos ser los Desaparecidos...Hay que Testimoniar...

Nosotros podríamos ser los Desaparecidos...Hay que Testimoniar...


Si cuando hiciste la colimba,
pasaste por situaciones extremas, hacia tu persona o viste gente secuestrada o algún compañero fue secuestrado o asesinado, no sigas sufriendo tu silencio...
"La Voz de los Colimbas" te escucha ponete en contacto y descarga esa mochila, los colimbas también fuimos victimas, nadie te va a entender mejor que otro colimba.
Si no deseas dar tus datos, te comunicas en forma anónima, no hay problemas...
Tu testimonio es confidencial y puede ayudar mucho.

Por correo a: lavozdeloscolimbas@yahoo.com.ar

Por teléfono: 154-091-1192

Ricardo Righi


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lunes, 15 de noviembre de 2010

Profugos de la Justicia

Siete ex miembros de la organización de ultraderecha Concentración Nacional Universitaria (CNU), están siendo buscados por la Justicia imputado por crímenes de lesa humanidad cometidos en Mar del Plata durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón.



















Casos particulares son los de Fernando Federico Delgado y Eduardo Salvador Ullúa, ambos permanecen prófugos de la Justicia desde 2008 cuando fueran imputados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en el centro clandestino de detención “La Cueva”, que funcionaba en la Base Aérea marplatense





Cinco por Uno

Pasadas las dos de la tarde del 20 de marzo de 1975, el abogado Ernesto Piantoni, uno de los líderes de la CNU, muere en la clínica Modelo. Horas antes, cuando se dirigía a su casa a bordo de su auto Citröen fue interceptado en la calle Formosa entre Olavarría y Güemes por un Peugeot 504. Una ráfaga de ametralladora lo dejó muy mal herido y no hubo forma de salvarle la vida.
Las primeras noticias hablaron de un ataque por parte de Montoneros, pero también se rumoreó una interna entre miembros de la Unión Obrera Metalúrgica, que tenían muy buena relación con militantes de la CNU.
La madrugada del 21 de marzo, a horas del sepelio de Piantoni un grupo armado conformado por personas de entre 24 y 30 años irrumpió en la vivienda de la calle España 856, la venganza por la muerte Piantoni había comenzado. Se identificaron como policías e hicieron bajar a todos los moradores de la casa. El “cinco por uno” estaba en marcha.
Enrique “Pacho” Elizagaray era el principal referente de la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en Mar del Plata e hijo de Carlos Alberto Elizagaray, senador provincial. Horas antes de su asesinato, el periodista Juan Gasparini, le había advertido que se ocultara en un lugar seguro porque sabía que habría represalias por el crimen de Piantoni. “Pacho” pensó que la casa de sus tíos, la familia Videla, sería un buen escondite.
Cuando el grupo armado irrumpió en la casa de la calle España, Elizagaray intentó huir por los techos. Algunas de las personas salieron a la terraza y dispararon sus armas automáticas. “Pacho” murió de forma instantánea.
Jorge Enrique Videla Yanzi y sus hijos Jorge Lisandro (22) y Guillermo Enrique (16) ­–propietarios de la vivienda- fueron subidos a los autos que esperaban en la calle. La única sobreviviente, declaró que cuando se llevaban a su esposo e hijos escuchó que uno de ellos estaba herido, entonces un integrante del grupo dijo: “Éste está herido, dale otro tiro”.
Los cuerpos de los Videla fueron hallados en el paraje Montemar, en cercanías del aeropuerto de Mar del Plata, y reconocidos por el senador Elizagaray. Jorge Lisandro tenía 57 heridas de bala; su hermano Guillermo, 27 y su padre Jorge Enrique, 33. Elizagaray, que quedó muerto en la casa de la calle España, presentaba 23 balazos.
Según consta en la resolución firmada por los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Néstor Parra en 2008, los jóvenes “de saco y corbata” que llegaron hasta la casa de la familia Videla habían salido del velatorio de Piantoni. Eduardo Ullúa, Carlos “Flipper” González, Mario Durquet, Gustavo Demarchi, Fernando Delgado, Patricio Fernández Rivero, José Luis Piatti, Raúl Viglizzo y Raúl Molleón. Todos los integrantes de la CNU salieron a vengar la muerte de su líder.
Los jueces citan el testimonio de un testigo que durante el velatorio de Piantoni escuchó a José Luis Piatti decir “ahora van a ver…, pero nosotros ahora santitos en el velorio”. Además vio que en cercanías de la funeraria había muchos autos de los cuales asomaban armas largas.
Otra declaración asegura que Demarchi y Piatti salieron del velatorio del abogado y que con ellos estaba Patricio Fernández Rivero, líder de la CNU a nivel nacional. Un cuarto hombre podría haber sido Jorge “Polaco” Dubchak miembro de la Triple A y de la custodia de Lorenzo Miguel.
Fernández Rivero fue reconocido por otro testigo esa misma noche. El líder de la CNU a nivel nacional tenía una seña particular inconfundible: sufrió un grave accidente que le costó el brazo izquierdo cuando el auto repleto de armas en el que viajaba volcó a pocas cuadras del edificio donde funcionaba el Ministerio de Bienestar Social en Buenos Aires.
Por su parte, Dubchak –miembro del CNU de La Plata- fue ultimado de un disparo en las instalaciones de la UOM cuando osó agredir a Lorenzo Miguel, quien le había regalado un auto blindado a Juan Manuel Abal Medina. Sobre el final del “Polaco” hay varias versiones, la más firme asegura que fue descuartizado y quemado en un horno dentro del mismo edificio de la UOM.
El 19 de mayo de 1975, el fiscal federal Gustavo Demarchi pide el sobreseimiento de a causa caratulada homicidio por no hallar elementos suficientes. Dos días después, el juez González Etcheverry da lugar al pedido del fiscal.
El cirujano Bernardo Alberto Goldemberg fue otra de las víctimas de la venganza por la muerte de Piantoni. La misma madrugada del 21 de marzo un grupo de personas jóvenes armados con ametralladoras lo secuestró en su casa de la calle Falucho 3634 en presencia de su esposa. Su cadáver fue hallado en el camino viejo a Miramar con 42 heridas de bala. Según la autopsia murió por estallido de cráneo y destrucción de corazón, hígado y diafragma. El 25 de abril, el juez González Etchevrri sobresee provisionalmente la causa Goldemberg.



Fuente: Subzona 15 www.subzona15.blogspot.com

sábado, 8 de mayo de 2010

Ex Colimbas testifican en Mar del Plata


Podrán seguir el juicio de Molina, en el Blog. http://www.subzona15.blogspot.com.ar/

Comenzó el juicio al Verdugo de “La Cueva”



Gregorio Rafael Molina, alias “Charles Bronson” acusado de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar, dio una vez más la misma respuesta. Frente a los jueces que comenzaron a juzgarlo ayer en el Tribunal Oral Federal 1, dijo que se negaba a declarar.
Después de más de 33 años, el viejo suboficial de la Fuerza Aérea que cumplió funciones en el centro clandestino de detención (CCD) conocido como La Cueva, se sentó ayer frente a un tribunal para ser juzgado por el asesinato de los abogados Jorge Candeloro y Norberto Centeno; por la privación ilegal de la libertad y los tormentos a 38 personas y por violaciones reiteradas a dos detenidas desaparecidas.
La primera audiencia del juicio oral y público comenzó con dos horas de atraso. En representación del ministerio público fiscal se encontraba Horacio Azzolín, el fiscal federal general Daniel Adler y el subrogante Juan Portela. Por las querellas Alfredo Jozami, Alberto Rodríguez y Sivo. Eduardo San Emeterio, conocido defensor de militares en desgracia, acompañó a Molina.
Durante dos horas se leyeron las imputaciones contra Molina y la querella solicitó se tenga en cuenta nuevas pruebas.
El abogado Sivo solicitó se llame a declarar a tres ex conscriptos de la Base Aérea local que durante el periodo 76-78 vieron partir aviones cargado con prisioneros semi dormidos que nunca volvieron, que saben de un militar que mató a un detenido cuando se le escapó un tiro y que tuvieron que servirle la comida a los cautivos.
También propuso como nuevos testigos al hermano y una amiga de una detenida desaparecida. Al hijo de Leda Barreiro, madre de Plaza Mayo y sobreviviente de La Cueva y a Martín Fresneda, hijo del abogado Tomás Fresneda y de Mercedes Argarañaz, ambos detenidos durante “La Noche de las Corbatas”.
Como prueba documental solicitó se tenga en cuenta el informe del Nunca Más, una inspección ocular al edificio donde funcionó La Cueva y varios testimonios recolectados durante las audiencias de Juicio por la Verdad.
Por su parte, el defensor de Molina se opuso al requerimiento de la querella y la fiscalía. Desde su visión son pruebas que aportan un marco histórico pero no están dirigidas a aportar datos fehacientes sobre la inocencia o culpabilidad del imputado.
Luego de un cuarto intermedio de dos horas, el tribunal compuesto por Juan Leopoldo Velázquez, Beatriz Torterola, y los conjueces Juan Carlos Paris y Martín Bava decidió incluir la inspección ocular al centro clandestino y el informe del Nunca Más. En cuanto a la inclusión de los nuevos testigos manifestó que se irá analizando la posibilidad durante el desarrollo de las audiencias.
Molina llegó al Tribunal ubicado en la avenida Luro en un colectivo del Servicio Penitenciario Bonaerense. Sin que pudiera ingresar hasta el interior del garaje, el imputado tuvo que caminar unos metros para ingresar al tribunal. El chaleco antibala negro sobre el equipo de gimnasia azul no pudo impedir que escuchara el grito de “asesino”.
Unas 50 personas de distintas organizaciones sociales y políticas cortaron la avenida Luro para manifestar su repudio al suboficial acusado de crímenes de lesa humanidad.
Martín Fresneda hijo de uno de los abogados desaparecido durante La Noche de las Corbatas y víctima de Molina, llegó desde Córdoba para la primera audiencia del primer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en esta ciudad. Ante las cámaras de televisión dijo: “Este es un día histórico, es un punto de inflexión que cambiará la calidad de vida de Mar del Plata”.

El primer testimonio


Alrededor de las 15, la primera testigo del juicio, una sobreviviente de La Cueva se sentó frente a tribunal. Por orden de los jueces y por pedido de las querellas la prensa y el público no pudieron presenciar la declaración. Tampoco fue necesario pedirle al imputado que abandone la sala, por decisión propia Molina no estará presente durante la declaración de los testigos. Deberá permanecer en la celda que se encuentra en el salón contiguo.
La mayor privacidad posible a la hora de testimoniar tiene un fundamento, la mujer contó por más de tres horas el infierno que vivió en el CCD que funcionó en la Base Aérea. Parte de ese sufrimiento fueron las vejaciones a las que la sometió Molina. Una fuente judicial comentó que el testimonio fue “tremendo y lapidario”. Allí vio morir a otros prisioneros y escuchó los gritos de otros torturados. La testigo le puso nombre y apellido a detenidos y carceleros que durante muchos años fueron solo rostros y voces.
Fue la defensa de Molina quien solicitó, después de tres horas de declaración ininterrumpida, que el resto del testimonio que ya figura en la causa fuese introducido por lectura. La querella y la Fiscalía aceptaron.