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POR NUESTROS COMPAÑEROS MUERTOS EN ENFRENTAMIENTOS, POR LOS SECUESTRADOS Y DESAPARECIDOS, MIENTRAS REALIZABAN EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO, POR LOS VETERANOS NO RECONOCIDOS, POR UN RECONOCIMIENTO
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Nosotros podríamos ser los Desaparecidos...Hay que Testimoniar...

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domingo, 3 de junio de 2012

Volver a Hablar del FOSMO


FOSMO Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio


Por Paula Pimentel* especial para La Voz de los Colimbas.


El 31 de agosto de 1994 tenía 9 años, y recuerdo con alegría ese día, cuando el Servicio Militar Obligatorio fue suspendido. Era una parada importante en un camino que no hemos terminado de recorrer.

Por esas jugadas del tiempo que a veces dan bronca, no conocí a mi abuelo Eduardo. Él se iba y yo estaba por llegar. Pero supe, desde antes de tener memoria, que fue un valiente gigante. Lo conozco desde sus hijos, desde mi papá, desde otros luchadores que tuvieron el placer de conocerlo. Escuché a Madres contar que en las marchas en tiempos de dictadura, se sentían seguras porque mi abuelo iba con ellas, del brazo y adelante. 

Supe que fue el primer padre en oponerse al Servicio Militar Obligatorio. Era 1982 y el tipo le mandó una carta documento al entonces presidente de facto, Reynaldo Bignone. Amparado en la patria potestad, se negó a que mi tío hiciera la colimba. Era el primero de los hermanos varones que salía sorteado para alejarse un año de su casa y aprender a manejar armas de guerra, para correr, barrer y limpiar a gusto y placer de los militares. “Los educamos bajo los valores de la paz y el amor, y le quieren enseñar a matar”, era el razonamiento tan simple y lógico de mis abuelos. 

Eduardo se plantó frente al regimiento donde habían llevado a uno de sus hijos, los medios no tardaron en llegar, el hombre de barba blanca comenzaba una huelga de hambre. Finalmente mi tío fue declarado como “no apto” para hacer la colimba.

Ese acto disparatado y valiente generó revuelo. Y el revuelo más lindo fue el Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio (FOSMO), donde padres con los mismos cuestionamientos que mis abuelos, comenzaron a juntarse y pensar formas de cambiar la obligatoriedad del SMO. 

Porque nadie se opone a la vocación de un hombre o mujer que elige la carrera militar, el asunto es obligar a los que no lo sienten. A eso se oponían. Mi abuelo dejó sus últimas fuerzas en un acto frente al Congreso. Era 6 de agosto y hacía mucho frío. Tres días más tarde, a los 61 años, murió. Seis meses después nacía yo.

Mi abuelo comenzó un camino que luego de su partida, siguió adelante. Pablo Pimentel, el mayor de sus hijos varones y mi padre, que ya acompañaba la militancia de Eduardo, siguió con el FOSMO, entre otros tales como Fernando Portillo, Alfredo Grande, y tantos padres que se fueron sumando a ese grito de “libertad de consciencia”.
Los recuerdo reunidos en casas viejas de la Capital Federal, con pisos de madera que sonaban mientras yo recorría indagando el edificio. Eudoro Palacios, ese padre que perdió a su hijo Daniel en abril del ’83, mientras hacía la colimba. No sólo les enseñaban a matar, cuando querían también los mataban. En la historia de Daniel se basó un capítulo de la miniserie Sin Condena, esa que cerraba con el Himno interpretado por Charly.

Festivales, actos, notas en diarios, radios y tv, una remera del FOSMO que tenía un casco tachado con el logo de prohibido, manifestaciones frente a cuarteles, eran cosas habituales en mis días de niña. Nueve años tenía y recuerdo que estaba junto a mi abuela, esposa de Eduardo, cuando vimos la noticia. “El SMO es suspendido, y será voluntario”. No me acuerdo exacto, pero dijo algo de su amado Eduardo. Y festejamos.

Fue una parada importante en el camino, pero hay que recordar que en 1901, el entonces presidente Julio Argentino Roca, promulgó la ley 4.301, comenzando con el SMO en nuestro país. Seis décadas más tarde, el gobierno de Onganía y Lanusse modifican la ley del genocida Roca poniendo en vigencia la que rige en nuestros días, la ley 17.531. Así como teníamos una ley de radiodifusión de la dictadura (1981) y se decidió de manera acertada modificarla, sepamos que tenemos una ley de otra dictadura (1967) que descansa en la Constitución argentina. Que ante cualquier conflicto interno y/o externo, básicamente una guerra, o cuando lo crea necesario el Estado, puede terminar con la suspensión del SMO y convocar a jóvenes de 18 años a realizar la colimba.

Por eso, apoyo con plena convicción la derogación de la ley 17.531. A los 18 años los chicos comienzan a vivir, a elegir, a buscar. Alejarlos de los suyos y encerrarlos en un cuartel por un año me parece una locura, y cuesta comprender cómo la sociedad argentina naturalizó por tantos años el SMO; y más cuesta entender, cómo está vigente la misma ley. “Si Menem -se dice- lo suspendió”, propongamos entonces a este gobierno que lo termine. Y si no, al siguiente.

Pasaron 18 años desde la suspensión del SMO, desde el asesinato del soldado Carrasco en Zapala; 18, como la edad de los chicos obligados a hacerlo. Pongamos en debate si es necesario mantener con vigencia esta ley. 

Muchos creen que el SMO fue abolido, comencemos aclarando esta confusión. No fue así.

Por los soldados torturados y asesinados en los cuarteles, por los pibes de Malvinas, por los objetores de consciencia, por los que fueron obligados y no querían hacerlo, por los padres que se opusieron, y por nuestros hijos, terminemos con la ley del Servicio Militar Obligatorio.


Adolfo Perez Esquivel, Luis Farinello, Eduardo Pimentel y Jorge Novak.






*Paula Pimentel, hija de Pablo Pimentel y nieta de Eduardo Pimentel, Periodista y autora del Blog "Algo Habré Dicho"




                                                                                                    

jueves, 17 de junio de 2010

Del Viernes 21 de agosto de 2009

Homenaje a Eduardo Pimentel: Un hombre que vivió su pensamiento




“Alguien me dijo al entrar: ‘Acá hay toda gente buena’”, contó Pablo Pimentel durante la apertura del acto en homenaje a su padre, Eduardo Pimentel, a 25 años de su muerte, llevado a cabo el pasado 6 de agosto en el Centro Cultural General San Martín.
Es que Eduardo Pimentel no podía menos que convocar almas nobles y luchadoras durante y después de su muerte. “Eduardo armó una familia grande, con ocho hijos, nietos, bisnietos, pero también armó una familia social, de compromisos y valores, y se demuestra con la presencia de todos ustedes”, dijo Pablo a las alrededor de 200 personas que colmaron la sala. “Mi padre fue una luz que no se puede poner debajo de la mesa”, expresó su hija Graciela explicando el motivo de un homenaje con carácter público.

Nacido en San Fernando el 28 de octubre de 1923, Eduardo Pimentel, el mayor de tres hermanos, tuvo que trabajar desde los 15 años, luego de la temprana muerte de su padre. Formado en el esfuerzo por los logros, dedicó su vida a su familia, y a su gran familia, la humanidad.
En 1951 se casó con Mabel Zaffaroni, con quien tuvo 8 hijos. Desde donde Eduardo Pimentel estuviera, practicaba la militancia que le nacía desde dentro. En la década del ’50 vivía junto a su esposa y hasta el momento tres hijos en Mar del Plata, allí militaba en la Acción Católica y en la Democracia Cristiana.
En el año 1958 los Pimentel se mudaron a Ciudad Evita, un barrio recientemente construido, donde obtuvieron una casa gracias a un plan del Banco Hipotecario. “Los gobiernos militares desalojaban casas y por eso mi padre creó el Comité por la Familia; uno de sus temas era el territorio familiar como lugar de pertenencia”, recuerda Pablo Pimentel.

Luego del gobierno de Onganía, Pimentel comenzó a militar en el sector revolucionario cristiano. Con el Partido Intransigente formaron la Alianza Popular Revolucionaria. En las elecciones presidenciales de marzo del ’73 se presentó la fórmula Alende-Sueldo, que tuvo su correlato con Marcelo Arabolaza y Eduardo Pimentel en la provincia. La Alianza Popular Revolucionario obtuvo el cuarto lugar.
El año 1975 fue el preámbulo del período más oscuro de la historia argentina. La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) había comenzado a desaparecer y torturar gente, bajo el mando directo de funcionarios del gobierno de Estela Martínez de Perón.
Ante esta situación, el 10 de diciembre de 1975, Pimentel junto a compañeros del Partido Comunista, socialistas, metodistas, judíos y católicos fundó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Entre sus miembros fundadores estaban el Obispo Jaime de Nevares, Alfredo Bravo, Adolfo Pérez Esquivel, Alicia Moreau de Justo, Raúl Alfonsín, Oscar Allende, Emilio Mignone, Susana Pérez Gallart, Jorge Novak, Aldo Etchegoyen y Simón Lázara.

Pero la lucha que lo ocuparía hasta el final de su vida –y por la que Eduardo fue tildado de loco- comienza a fines de 1982 cuando a Ignacio Pimentel, uno de sus hijos menores, le tocó hacer el servicio militar obligatorio. En plena dictadura militar, Eduardo utilizó la patria potestad como su arma de lucha para negarse rotundamente a que su hijo, que había sido educado en el amor, aprenda el manejo de las armas. Ni bien se enteró de que Ignacio había sido sorteado para realizar el servicio militar, Pimentel le mandó una carta documento al entonces presidente de facto, General Bignone, diciendo que en ejercicio de la patria potestad de su hijo, no daba la autorización para que realizara el servicio militar. Pero la carta no tuvo respuesta.
“A Ignacio se lo llevaron los milicos en un coche. Lo seguimos hasta un cuartel, y ahí mi padre llamó a la prensa para anunciar que iniciaba una huelga de hambre. ‘Si no sale del cuartel no dejo la huelga’, decía. Y al final fue increíble, le pusieron ‘no apto’, fue el primer objetor de conciencia público. Y así se creó el Fosmo, Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio” relata Pablo.
El Fosmo luchó desde sus comienzos por la abolición del servicio militar, amparó a los jóvenes objetores de conciencia y a sus padres, formando un grupo de gente dispuesta a luchar hasta que sea necesario. No está de más recordar que el Fosmo no ha acabado su lucha, porque el servicio militar no fue abolido, sino que en 1994 se ha hecho voluntario, y no por ley, sino por decreto (978/95).

El 6 de agosto de 1984 el Fosmo realizó un acto frente al Congreso previo a la presentación del proyecto de ley para abolir el servicio militar obligatorio. La fecha fue elegida para rendir homenaje a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki.
Todos los que estuvieron presentes ese día recuerdan el frío polar. “Hacía un frío terrible, estábamos en las escalinatas de los monumentos del Congreso, y Eduardo tenía una camisa, un pullover, un ponchito y su clásica boina. Entonces le dije: ‘Eduardo, que hacemos con este frío, nos morimos todos’ y el me dijo ‘pensá en los chicos, pensá en los chicos que se murieron de frío’. Cada vez que tengo un problema pienso en él y lo escucho decir, pensá en los chicos”, recordó María Teresa Slate, miembro del Fosmo.

Eduardo cerró el acto y ese mismo día se enfermó de neumonía. A los tres días, el 9 de agosto de 1984, falleció en su casa de Ciudad Evita. Tenía 60 años. A veces la muerte se adelanta. Pero Eduardo Pimentel había sembrado en tierras fértiles, por eso trascendió de manera que la muerte no pudo acabar con su tarea. Muchas personas que lo acompañaron en su camino tuvieron más tarde diferentes roles en el estado y ONG’s, y desde sus lugares llevaron a cabo las ideas de Eduardo.
Su mujer, Mabel Zaffaroni, contó que integraron el movimiento familiar cristiano, y manifestó que “es fundamental formar familia, porque es la primer célula de la sociedad, si la familia está sobre roca, como dice el evangelio, por más vendavales que soplen, no nos vamos a quebrar.”

Eduardo Pimentel consideraba a toda persona como su hermano, y siguiendo el legado de Simón Bolívar, fue su deseo el conformar una sola patria grande. En épocas de conflictos con Chile, se le ocurrió comenzar por los países vecinos y así se autodenominó el primer CHUAR, Chileno-Uruguayo-Argentino.
Su hijo Ignacio recordó: “Mi papá hablaba de hermanos, y eso incluía a todos, no sólo a los que estaban cerca de él. Al llegar la democracia me dijo: ‘va a llegar el momento de salir a defender los derechos humanos de los militares que van a estar presos, que sigan presos pero que estén humanamente presos’, un tipo que había luchado años por la justicia contra estos hombres que mataban, hay que tener la cabeza muy amplia para eso. ”

En 2005, por iniciativa de la actual Secretaria de Derechos Humanos de la Provincia Sara Derotier de Cobacho, se creó por Decreto el Premio Provincial de Derechos Humanos “Eduardo Pimentel”, “que distingue a una personalidad o institución de reconocida trayectoria en el campo de los derechos humanos que de manera cotidiana y perseverante batallan por conseguir una sociedad más justa. El premio simboliza la lucha y la labor en defensa de los derechos humanos, como un reconocimiento del Estado hacia aquellos ciudadanos comprometidos en el trabajo de reconstrucción de los lazos sociales, en la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades, y por el respeto a la integridad del ser humano y su identidad”. En el homenaje, Sara Derotier contó que el premio Eduardo Pimentel representa su agradecimiento por la enorme solidaridad de un hombre en tiempos de dictadura.

Estuvieron presentes en el homenaje: Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, Sara Delotier de Cobacho, Secretaria de Derechos Humanos de la Provincia, Héctor Polino, ex diputado socialista, Luis Farinello, cura tercermundista, Aldo Etchegoyen, presidente honorario de la APDH y obispo de la iglesia metodista, Susana Pérez Gallart, miembro fundadora de APDH, Juan Manuel Peralta, ex senador nacional de Paraguay, el pastor Arturo Blatezky, Referente de Coordinación del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) –del cual Eduardo fue fundador-, compañeros de la Democracia Cristiana, como Carlos Eroles y Alberto Aramouni, compañeros del Fosmo, como Alfredo Grande, Fernando Portillo, Eudoro Palacios, María Teresa Slate, Silvia Ortega, amigos, vecinos y familiares de Eduardo Pimentel.


PALABRAS DE AMIGOS Y COMPAÑEROS DURANTE EL HOMENAJE

Luis Farinello: “Eduardo fue de esas personas que te ayudan a ser bueno.”

Fernando Portillo: “Al servicio militar lo han suspendido por otro motivo, pero hubo diez años de siembra, de predicación, para convencer al país de que no éramos traidores, locos, vendepatrias y todo lo que nos dijeron, había que salir a la calle en el año ’82 (…) No ha terminado la lucha, el servicio militar está suspendido, no anulado”

Héctor Polino: “Lo de Pimentel fue una lucha heroica. Yo rescato su coherencia, su consecuencia, su ejemplo de vida.”

Nora Cortiñas: “Las madres acompañamos al Fosmo, porque nos daba terror que los chicos tengan que pasar por esos cuarteles del horror. Eduardo nos acompañó y ayudó mucho, teníamos casi la misma edad pero él era como un padre para nosotras.”

Juan Manuel Peralta: “Eduardo decía, política es arte, ciencia, virtud y habilidad para saber hacer el bien común.”
Alberto Aramouni: “Fue testimonio de vida. Quienes militamos con él sabíamos de sus convicciones, de sus ideales, y sabíamos que era un tipo santo, y en la actividad política estas cosas no suelen conocerse. Me inspiró para trabajar mientras fui diputado nacional y provincial en lo que a él le preocupaba, el derecho al territorio familiar y el déficit habitacional, el drama en las villas de emergencia.”

Silvia Ortega: “El servicio militar no se suspendió por Carrasco, se suspendió porque existió un Eduardo Pimentel que se plantó contra el.”

A lo largo del homenaje se leyó una carta adhesión del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel: “Eduardo nunca bajó los brazos, le guiaba el amor al prójimo. Nos ha dejado su ejemplo, su entereza y alegría de sembrar la esperanza. Fue un hombre justo.”


PALABRAS DE EDUARDO

- “Vivo mi pensamiento”
- “A mayor tormenta, mejor sonrisa”
- “Si algo me causa alegría es volver a casa todos los días”


En memoria del abuelo Eduardo, con cariño, tu nieta, Paula Pimentel.

Fuente: Algo habre Dicho

viernes, 13 de marzo de 2009

Con el Dr. Fernando Portillo

Salio un lindo programa, no ?

Pasamos el audio de la reunión llevada a cabo el Domingo 08/03, en Monte Grande no pudimos pasar todos los audios, ya que nos habría llevado todo el programa.

Luego comenzamos a llevar adelante el eje del programa, que en este caso era Servicio Militar, vuelve, si o no ?

Sumados a los audios que Gustavo llevo, sobre el particular, hubo varios llamados,(Carlitos iba y venia trayendo mensajes, de la pecera), en algunos casos la opinión fue de ex colimbas, en otros de la platea femenina. Estuvo repartida la audiencia, desde el que sostenía que el SMO tiene que volver, por la juventud en la calle, por las drogas, por formador de carácter,por la patria............... A el que estaba por el no regreso del SMO, aduciendo los excesos de los militares, el tiempo perdido, la muerte.

Brevemente oímos la palabra de Rolando Silla, antropólogo, sociólogo y que ha realizado trabajos referidos a ex colimbas, apasiona oírlo, esperamos poder contar con su presencia en el estudio cuando visite Baires.

Llego el turno de que emitiera su opinión nuestro invitado el Dr. Fernando Portillo, Presidente de F.O.S.M.O Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio, comenzó contando que algún militar antiguo,(principio 1900), estaba en contra del SMO, caso del General y Diputado Alberto Capdevila, expuso luego que "..la patria es trabajar todos los días.." Que no cree que el SMO pueda cumplir una función educadora, que eso es función de los Padres y obvio como no podía ser de otro modo, esta en contra de que vuelva el SMO.

El Grupo de "La Voz de los Colimbas" también nos oponemos a que vuelva el SMO, personalmente creo que lo unico que logra el SMO es una suerte de uniformidad, algo como lo que pasaba en The Wall, cuando caían los chicos a la picadora de carne gigante y salian todos iguales, además se habla de "..la juventud perdida.." En principio creo que es responsabilidad de nosotros como padres, fundamentalmente, pero por otro lado, los varones hacen el SMO y que pasa con las mujeres ? Además hay mucha juventud que estudia, que trabaja, ellos también deberían ir al SMO ? Que hacemos con aquellos niños de 5,6,7,8,10,12, años que viven drogados y roban, por que así les enseño la calle, el Sistema.
Creo que imponer a alguien obediencia, lavarle el cerebro, humillarlo, le traera, sin dudas, muy malos resultados como persona.
Es bueno Obedecer ? Es bueno la Sumisión y el "Orden" ??
Avanzamos, si acatamos ? Retrocedemos, si no obedecemos ?

Como padres, Uds. entregarían vuestro hijo al SMO ??????
Aunque no me sorprendería, ya que hace años hay policía INFANTIL !!!!!!!!!!!!!!!