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POR NUESTROS COMPAÑEROS MUERTOS EN ENFRENTAMIENTOS, POR LOS SECUESTRADOS Y DESAPARECIDOS, MIENTRAS REALIZABAN EL SERVICIO MILITAR OBLIGATORIO, POR LOS VETERANOS NO RECONOCIDOS, POR UN RECONOCIMIENTO
HISTÓRICO A LOS COMPAÑEROS DE MALVINAS, POR QUIENES SOBREVIVIMOS.


JUEVES 17:00 a 19:00 HORAS-AM 1010 ONDA LATINA


Realizan La Voz de los Colimbas...


Horacio Verstraeten- Gustavo Capra y Ricardo Righi.




Nosotros podríamos ser los Desaparecidos...Testimoniemos...

Nosotros podríamos ser los Desaparecidos...Testimoniemos...


Si cuando hiciste la colimba,
pasaste por situaciones extremas, hacia tu persona o viste gente secuestrada o algún compañero fue secuestrado o asesinado, no sigas sufriendo tu silencio...
"La Voz de los Colimbas" te escucha ponete en contacto y descarga esa mochila, los colimbas también fuimos victimas, nadie te va a entender mejor que otro colimba.
Si no deseas dar tus datos, te comunicas en forma anónima, no hay problemas...
Tu testimonio es confidencial y puede ayudar mucho.

Por correo a: lavozdeloscolimbas@yahoo.com.ar

Por teléfono: 154-091-1192

Ricardo Righi


jueves, 12 de noviembre de 2009

Entrevista a Marcelo Goyeneche

Marcelo Goyeneche es documentalista. Actualmente se encuentra filmando SMO (Servicio Militar Obligatorio): El batallón olvidado, un largometraje sobre los soldados conscriptos que participaron del Operativo Independencia tucumano, en 1975.
Entre los reportajes, aparece Domingo Antonio Jerez, un ex conscripto que cuenta cómo Antonio Domingo Bussi, gobernador de Tucumán y encargado del operativo, torturaba y mataba prisioneros con sus propias manos. Aunque todavía esté en etapa de rodaje, un adelanto del mismo se podrá ver en la tercera muestra del Festival Doca.


-¿Cómo se le ocurrió la idea de filmar sobre el "Operativo Independencia"?
-La idea era hacer un documental sobre el operativo para indagar cómo fue el proceso de exterminio que llevó adelante el denominado "Proceso de'Reorganización Nacional", y que se había puesto en marcha antes, en 1975, durante un gobierno democrático. Para analizar los porqués que se ponen en juego en la construcción de un genocidio.
-¿Cuándo comenzó a investigar este tema?
-Después de realizar Carne viva, hace aproximadamente dos años, cuando comencé a investigar el rol que cumplió el sindicalismo en los años '60 y '70 en la política argentina, entendiendo que la génesis del "operativo independencia" tiene mucho que ver con el grado de organización a la que llegaron los trabajadores en ese año, y lo importante que era para el sistema parar con esa organización, sobre todo la vanguardia que por ese entonces estaba representada Dor la Fotia en Tucuman.
-¿Qué es lo que tiene de especial documentar un hecho de esa envergadura?
-Por un lado, reflexionar sobre nuestro pasado y entender que lo que allí sucedió dejó huellas imborrables, que hasta hoy las seguimos padeciendo. Es no poder contar con una generación de trabajadores, militantes y estudiantes que dieron su vida por construir una sociedad más justa.
-¿Sintió o recibió alguna amenaza durante la filmación?
-Estuvimos grabando en el norte del país, de donde son la mayoría de los ex colimbas que estuvieron en el Operativo. Que sean del norte, sobre todo de Salta y Jujuy, no es casualidad. Estaba todo bien organizado. Basta con leer el diario de campaña de Acdel Vilas para darse cuenta de que nada tiene que ver el azar en esta historia. Ellos sabían bien a dónde ir: a buscar a los jóvenes conscriptos. Y fueron al campo, a las montañas a buscar a estos chicos, que en su mayoría eran analfabetos, o donde la colimba significaba una boca menos que alimentar para sus familias. Así el trabajo sería más fácil de realizar. Ellos siempre tuvieron en claro lo que hacían. E insisto: hay que leer el diario de Vilas; en una parte es muy claro cuando dice: "No vine a Tucumán a acabar con la guerrilla sino con la subversión". En Tucumán la sensación que tuve es que el aparato bussista sigue en pie. A muchas personas que contacté las habían amenazado de muerte. Yo no tuve conciencia de esto hasta que volví a Buenos Aires.
-¿Cómo abordó la primera parte de la historia de los soldados?
-No tenía muy en claro cómo iba abordar el documental hasta que recibí un mail que era de parte de un grupo de ex conscriptos que reclamaban una reparación histórica por haber participado de una "guerra". Ahí comprendí que esa era la clave para contar el Operativo: tener el relato de un grupo de civiles que habían participado. Escuchar estas historias era fundamental para lo que yo buscaba, que era tener el testimonio de los colimbas que fueron olvidados y dejados de lado.


Domingo Antonio Jerez es un ex conscripto que estuvo en Caspinchango, ex campo de concentración y ex ingenio azucarero tucumano. Goyeneche se encontró con él para que sea el testimonio fuerte e inédito del documental.


-¿Cómo se imaginó el encuentro con Jerez?
-Tomé el micro en la estación de San Miguel de Tucumán, eran las 10.45 de la mañana y me que daban casi dos horas de viaje. Pensaba en Jerez, cómo sería, me lo imaginaba de una y otra manera. La ansiedad me mataba. Repasaba una a una las preguntas para hacerle, mientras por la ventanilla del micro la caña de azúcar inundaba el paisaje de este Tucumán tan contradictorio. Este Tucumán donde se implemento un año antes que en cualquier otro lugar el asesinato sistemático de personas, donde funcionaban "dos gobiernos paralelos": El de la noche sembrando el terror y la muerte y el del día donde el Estado repartía bienestar en la población pintando paredes, cortando el pasto y pavimentando las calles.
-¿Y cómo fue el momento de ese encuentro?
-Fue muy fuerte. Jerez vio con sus propios ojos cómo Bussi torturaba, y también padeció las torturas por parte de los hombres que supuestamente lo protegían. No olvidemos que los conscriptos estaban bajo bandera, las familias estaban tranquilas porque estaban protegidos supuestamente por una institución de la Nación como el Ejército, y hoy tenemos que contar con más de 200 conscriptos desaparecidos.
-¿Por qué cree que tan poco se dio a conocer de esos testimonios?
-Es muy injusto lo que sucedió con los ex conscriptos, porque nunca se terminó de entender que ellos no eran militares sino civiles que cumplían con el SMO de forma azarosa. Era un número el que decidía sus destinos, y hay que entender lo difícil que habrá sido para ellos esta situación, más allá de las ideologías que cada uno tuviera.
-¿Qué impacto cree que producirá en quien vea y escuche estos relatos?
-Será la importancia de escuchar otra campana, otra parte de la historia que fue ninguneada y olvidada porque a muchos todavía hoy no les interesa que ellos den testimonio de lo que vivieron. Espero que sirva para entender que los conscriptos también fueron víctimas del Estado terrorista y que todos tenemos responsabilidad en esto. Un genocidio no lo hacen de un día para otro un grupo de loquitos. Es un proceso que se legitima con varios actores de la sociedad.

Fuente: Diario Miradas al Sur

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